De mi Espíritu
Es Dios Padre
Madre Quien tiene el control
Y suelto Es y
sigo soltando, sano y sigo sanándome
Nunca pude
encajar, ni pude agradar, pero lo esperaba
Y esperar, fue
ignorarme, fue ignorar a mi tierra ancestral apenándose
De vuelta a mí,
encuentrome y sigo encontrándome
Aquí y Ahora
En el valle de
los pies descalzos
Una amapola
sostiene mi canto
A la agonía, solo
Su Amor pudo tomarla
Para que, en mí,
este Su Amor y Su Presencia
Es Dios Padre
Madre Quien ordena y a todo da su lugar.

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