De mi Espíritu
Tu, que instas al Alma sin cansarte y con Tu
Amor, educas hasta los sentidos, a percibir milagros, educas a la voluntad a
tomar sagradas oportunidades.
Tu, que levantas el vigor y buen ánimo y
allanas el sendero, incluso de los pies más cansados.
Haces de mi, la simpleza de Tus Manos. Haces
de mí, la entrega de Tu Corazón.
Aquí estoy.
Con Dios Padre Madre, ni la Vida se licua en
mis manos, ni se desvanece ante mi.
Hay tanta delicia Tuya en mi y en mi
alrededor, listo, como yo, a vivir lo que Habita Tu Presencia.

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