De mi Espíritu
Gracias Dios Padre Madre por haberme visto, sin importar mi condición o estado, ni lo distraída que estaba yo. Igual Me miraste, engrandeciste mi Alma, ensanchaste mi corazón y regocijaste mi espíritu.
Porque Tu luz nunca se rinde ante las sombras, sigue alumbrando, para que veamos la luz, para que cada una se vea y vea la luz de su interior. Y así Me Alumbraste en mis sombras y tinieblas y transformaste mis abismos en sendero llano, nutrido de Tu Aliento y Liberación.

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