De mi Espíritu
Y entonces, el
dolor se honra, cuando se lo reconoce como tal y se actúa en la coherencia de
transformarlo, con todo lo que produjo y trascenderlo
Siempre puedes
honrar todas tus ideas, tus emociones, tus creencias, tus palabras y acciones, memorias,
registros, huellas, a tu cuerpo físico con todo lo que lo compone y toda tu
composición divina, a lo que vives y a lo que has vivido, a todos tus vínculos,
a tus familiares y seres queridos, a tus tribus, clanes, linajes, ancestros,
masculinos y femeninos, maternos y paternos, a los lugares donde has estado o
que frecuentas, de esta y otras vidas
Todo es para
agradecer y para honrar. Porque siempre puedes liberarte, amarte, transformarte
y trascender, a tu mayor bien.

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